Al hombre que me hizo ver las estrellas en la vía rápida
a Jorge Ramos
¿De qué sirve mil poemas narrados y sexo sin ganas?
¿De qué sirve los te quiero con un café sobre la mesa?
¿De qué sirve tu cursilería boba si sólo me estresa?
Lo que sirve es tu cuerpo erguido sobre el mío,
es tu boca que destila saliva sobre mi almohada;
lo que sirve son tus más voraces deseos
y es tu olor en las mañanas.
Cursilerías no, mucho menos falsos dramas
me harta el llanto-chantaje
pero tu lluvia blanca me encanta.
Me molesta tu voz quebradiza
pero me gusta lo que en ti descansa.
¿Dime de qué sirve cortejarte dos horas
si puedo conquistarte en la cama?
¿Para qué tanto protocolo de citas
si el sexo nos gana?
Cursilerías no
mejor te propongo
que mientras cogemos
conozcamos nuestras caras.
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