Al hombre más hombre de mis hombres
a Beatriz Paredes
en verdes praderas me hace recostar; para cogerme.
Me conduce hacia fuentes tranquilas
de semen emblanquecido
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo de su erguidez
por el honor de su nombre.
Aunque camine por calles oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara-verga y tu cayado-culo me sosiegan.
Preparas una mesa, una cama,
un piso ante mí,
enfrente de mis enemigos, cual vouyeristas,
me unges la cabeza con perfume,
y mi boca rebosa.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del señor,
en el cuerpo del señor,
en la sangre del señor,
en el sexo de señor
por años sin término.
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